Aprendizaje Memoristico
Aprendizaje memorístico
Se entiende por aprendizaje memorístico el que promueve la adquisición de nuevos conocimientos mediante la retención.
El concepto de aprendizaje memorístico puede entenderse desde dos ópticas muy distintas: como una consecuencia del aprendizaje mecanicista o bien, por el contrario, como una consecuencia necesaria del aprendizaje significativo.
En general, tiende a asociarse aprendizaje mecanicista con aprendizaje memorístico, pues aquel se lleva a cabo a partir de conductas repetitivas y mecánicas que provocan una retención. En este caso, la información retenida se convierte en una información almacenada sin conexión con los conocimientos previos.
Desde la psicología cognitiva se considera que si el aprendizaje se logra sólo mediante la repetición al poco tiempo se olvidará, ya que los nuevos conocimientos se incorporan de forma arbitraria en la estructura cognitiva del alumno y no quedan almacenados en la memoria.
Desde un enfoque cognitivista del aprendizaje, se aboga por un aprendizaje memorístico basado en la comprensión. Quiere esto decir que la memorización es comprensiva porque los significados construidos se incorporan a los esquemas de conocimiento, modificándolos y enriqueciéndolos. Dicho de otro modo, para que tenga lugar el aprendizaje significativo, es necesario que la nueva información se incorpore a la estructura mental y pase a formar parte de la memoria comprensiva. Por lo tanto, la psicología cognitiva se preocupa por el modo en que los conocimientos adquiridos —significativamente— quedan memorizados, y habla del olvido como un componente de la memorización. La idea clave es que la memorización basada en la comprensión —por oposición a la memorización mecánica o repetitiva— es un componente básico del aprendizaje significativo.
A la luz de lo expuesto, es necesario proceder a una reconsideración del papel que se atribuye habitualmente a la memoria en el aprendizaje. Se ha de distinguir la memorización mecánica y repetitiva, que tiene poco o nada de interés para el aprendizaje significativo, de la memorización comprensiva, que es, contrariamente, un ingrediente fundamental de éste. La memoria no es tan sólo el recuerdo de lo que se ha aprendido, sino la base a partir de la que se inician nuevos aprendizajes. Cuanto más rica sea la estructura cognitiva del alumno, más grande será la posibilidad de que pueda construir significados nuevos, es decir, más grande será la capacidad de aprendizaje significativo. No hay que olvidar, y ello es muy importante, que en determinadas circunstancias el memorizar ciertos rasgos o datos resulta imprescindible. Por eso, no se trata de minusvalorar el papel esencial de la memoria, sino, en todo caso, la estrategia didáctica de la memorización indiscriminada como propuesta metodológica.
Constructivismo
Desde hace varias décadas, el aprendizaje ha encauzado el
trabajo de investigación de los científicos sociales, por lo que se han
construido numerosas teorías que procuran explicar dicho fenómeno social.
Dentro de estas tendencias destaca el constructivismo, que se
distingue porque ha sido una de las escuelas que ha logrado establecer espacios
en la investigación y ha intervenido en la educación con muy buenos resultados
en el área del aprendizaje.
Sostiene que el ser humano, tanto en los aspectos
cognoscitivos y sociales del comportamiento como en los afectivos, no es un
mero producto del ambiente ni un simple resultado de sus destrezas innatas
(como afirma el conductismo), sino una construcción propia que se va produciendo
día a día como resultado de la interacción entre esos dos factores. Afirma que
el conocimiento no es una copia de la realidad, sino una construcción del ser
humano, que se realiza con los esquemas que ya posee y con lo que ya construyó
en su relación con el medio que le rodea.
Piaget propuso que el conocimiento es una interpretación
activa de los datos de la experiencia por medio de estructuras o esquemas
previos. Influido por la biología evolucionista, consideró estas estructuras no
como algo fijo e invariable, sino que éstas evolucionan a partir de las
funciones básicas de la asimilación y la acomodación. Por su parte Vigotsky
considera que el desarrollo humano es un proceso de desarrollo cultural. Así,
el proceso de formación de las funciones psicológicas superiores se da a través
de la actividad práctica e instrumental, pero no individual, sino en la
interacción o cooperación social.
El concepto constructivista se funda en tres nociones
fundamentales:
1. El alumno es el responsable de su propio proceso de
aprendizaje. Es él quien construye el conocimiento, quien aprende. La enseñanza
se centra en la actividad mental constructiva del alumno, no es sólo activo
cuando manipula, explora, descubre o inventa, sino también cuando lee o
escucha.
2. La actividad mental constructiva del alumno se aplica a
los contenidos que ya posee en un grado considerable de elaboración.
3. El alumno, reconstruye objetos de conocimiento que ya
están construidos. Por ejemplo, los estudiantes construyen su proceso de
aprendizaje del sistema de la lengua escrita, pero este sistema ya está
elaborado; lo mismo sucede con las operaciones algebraicas, con el concepto de
tiempo histórico, y con las normas de relación social.
El hecho de que la actividad constructiva del estudiante se
aplique a unos contenidos de aprendizaje preexistente, condiciona el papel del
profesor. Su función no puede limitarse únicamente a crear las condiciones
óptimas para que el alumno despliegue una actividad mental constructiva rica y
diversa; el profesor se convierte en un facilitador que debe orientar esta
actividad con el fin de que la construcción del alumno se acerque de forma
progresiva a lo que significan y representan los contenidos como “saberes
culturales”, basándose en el aprendizaje significativo.
Aprendizaje eclectisismo
El eclecticismo es una corriente de pensamiento que se
caracteriza por escoger pensamientos, filosofías e ideas, que le da la libertad
al Diseñador Instruccional de utilizar lo que realmente necesita, sin tener una
línea única de pensamiento, debe apropiarse de lo mejor de cada teoría de
aprendizaje, para que su labor instruccional sea de provecho.
Es preciso acotar que no se debe dejar caer en el error de
llevar una única teoría, ya que, según (schiffman, 1995) dice: “pueden servir
de apoyo diferentes teorías, dependiendo de los estudiantes y de la situación”.
Desde hace mucho tiempo se tenía la falla de pensar que como Diseñador
Instruccional no era pertinente utilizar la teoría conductista, se pensaba que
atentaba contra los alumnos, que los limitaba. Ahora es notorio que no, que
esta teoría es un complemento importante para el proceso educativo.
Resulta oportuno mencionar que la astucia del diseñador
instruccional esta, en saber a qué grado y que nivel utilizar estas teorías e
ir concatenando lo mejor de cada una de estas para lograr en los alumnos un
aprendizaje significativo. cada teoría brinda un abanico de posibilidades que
permite focalizar y dar solución a la diversas situaciones que se presentan, un
ejemplo muy general de lo que permite es: medir o calcular el grado de
conocimiento alcanzado por el alumno(conductista) no se puede dejar todo a la
subjetividad. Se pude conocer o considerar que hay más allá de lo
cuantificable, ¿Qué pasa en su mente? (cognositivista). Es relevante saber si
el aprendiz construye y desarrolla su conocimiento (constructivista).
El Diseñador Instruccional tiene que conocer y profundizar
cada teoría de aprendizaje para que así pueda determinar que le sirve o
funciona y que no, así a la hora de hacer el diseño instruccional se utilicen
las herramientas acordes a las exigencias y necesidades del momento.
Enseñanza asistida por Computadora
Por Enseñanza asistida por ordenador o computadora (EAO) se
entiende aquel programa educativo u opción didáctica que emplea unos recursos
informáticos determinados para la enseñanza de unos contenidos, unos procesos
y/o unas actitudes; se trata de una aplicación didáctica de las Tecnologías de
la Información y la Comunicación (TIC). Una especialidad creciente de la EAO es
la Enseñanza de la lengua basada en la red (Internet, correo electrónico,
etc.). En el ámbito específico de la enseñanza del ELE, se habla de la
Enseñanza de la lengua asistida por ordenador (ELAO). Como se desprende de su
apelativo, el equipo y los programas informáticos asisten al profesor, facilitando
y complementando su actividad docente: presentando y explicando contenidos
nuevos, ofreciendo posibilidades de práctica lingüística…, incluso evaluando a
los alumnos.
Ya desde la Grecia Clásica los filósofos y maestros buscan
métodos, técnicas y recursos que faciliten la enseñanza. En la década de los 40
del siglo XX (durante la Segunda Guerra Mundial) unos especialistas militares
estadounidenses desarrollan las primeras tecnologías aplicadas a la educación.
La década de 1950 está marcada por la psicología neoconductista y la enseñanza
programada de B. Skinner, con máquinas de enseñar de encadenamiento lineal
pregunta-respuesta-estímulo. En la década de 1960 la proliferación de los
medios de comunicación social conduce a un replanteamiento de la teoría de la
comunicación; es en esa época cuando nace la Enseñanza Asistida por Ordenador.
Con todo, no es propiamente hasta la década de 1970 ——cuando el coste de los
equipos y programas informáticos empieza a resultar asequible para los usuarios
particulares— que se empieza a generalizar el empleo de la EAO y, en
particular, de la ELAO.
La enseñanza de la lengua asistida por ordenador (ELAO) y el
aprendizaje de la lengua asistido por ordenador (ALAO) constituyen las dos
facetas complementarias de un mismo fenómeno, la primera desde la óptica del
docente y la segunda desde la del discente. Las aplicaciones y variantes de la
ELAO ya en el siglo XXI son variadas, sea empleando el ordenador como
instrumento básico (p. ej., en la enseñanza a distancia), o bien recurriendo al
material informático (p. ej., enciclopedias y diccionarios en cederrón, etc.)
como complemento de otros materiales más tradicionales. Un claro exponente de
la ELAO está en las universidades a distancia (p. ej., la UNED y la UOC), que
desde un primer momento han incorporado el ordenador —Internet, materiales
multimedia, videoconferencias, etc.— a su instrumental tecnológico ya
tradicional (radio, televisión, casete, etc.), configurando así campus
universitarios virtuales. El Instituto Cervantes, por su parte, también
participa en el desarrollo de tecnologías lingüísticas en español, p. ej., a
través de su Oficina del Español en la Sociedad de la Información (OESI).
Entre los múltiples valores de la ELAO, cabe señalar los
siguientes:
El profesor puede
diseñar con mayor facilidad una programación personalizada y materiales
didácticos atractivos para sus alumnos.
El ordenador puede
evitarle al profesor determinadas tareas monótonas y tediosas, como, p. ej.,
corregir y puntuar un test de elección múltiple.
El ordenador puede
actuar como tutor o compañero del alumno, aun cuando el profesor no esté
presente.
El ordenador es
rápido en sus procesos y proporciona retroalimentación instantánea.
A la vez es
paciente mientras los alumnos piensan y deciden; es asimismo infatigable
(repite cuantas veces convenga).
Los programas
adecuados motivan a los alumnos, con una presentación atractiva, con el
potencial de contextualización (combinando texto, sonido e imágenes), con las
posibilidades lúdicas del material
multimedia, etc.
El ordenador
permite acceder a las muestras de lengua auténticas que contienen los corpus
lingüísticos; con ellas se pueden presentar modelos de uso de la lengua,
elaborar actividades de aprendizaje, etc.
Internet
proporciona un contacto virtual, pero directo y en tiempo real, con el mundo
hispanohablante, gracias al correo electrónico, a las emisoras de radio,
cadenas de televisión, periódicos, revistas, catálogos de bibliotecas de
cualquier país, etc.; esa fuente inagotable de materia prima lingüística
auténtica y actual facilita considerablemente la enseñanza del componente
sociocultural.
Los materiales informáticos pueden clasificarse según
múltiples criterios. Éstos son algunos de los que enumera P. Marquès: según los
objetivos educativos (conceptuales, procedimentales, actitudinales), según los
contenidos (socioculturales, gramaticales, fónicos, etc.), según el nivel de conocimientos
de los destinatarios (principiantes, avanzados, etc.), según su edad (niños,
adultos, etc.), según su función (informar, explorar, comunicarse, entretener,
evaluar, etc.). Para la evaluación de dichos materiales, el autor sugiere
atender a criterios como los siguientes: facilidad de uso e instalación,
adaptabilidad (a diversos contextos de enseñanza, a diversos tipos de usuarios,
etc.)calidad (técnica, estética, didáctica), valor de los contenidos
(información objetiva y actual) y capacidad de motivación a los usuarios.
A pesar de su enorme y creciente potencial de ayuda
didáctica, el objetivo de la ELAO no es
reemplazar al profesor, sino auxiliarlo en sus funciones docentes; p.
ej., le permite buscar en poco tiempo información actualizada en Internet y
después confeccionar con ella un material adaptado al nivel de sus alumnos. De
hecho, hoy por hoy, el nivel tecnológico de los ordenadores personales
comercializados no les permite a las máquinas tomar iniciativas, y la
inteligencia artificial sigue muy limitada en relación con la inteligencia
natural de los hablantes de la LM. Si el ordenador difícilmente puede llegar a
sustituir al profesor, la dificultad es mucho mayor en el caso de la enseñanza
de un código de comunicación entre humanos, como es el caso de una LE.



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